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viernes, 21 de octubre de 2011

“¡Que se vayan todos!”: La bronca cumple 10 años

Por Andrés Krom

Un nuevo aniversario del lema que marcó a fuego las movilizaciones de 2001 invita a reflexionar sobre las implicancias que tuvo en la vida institucional argentina.
Las plazas no eran lugares de esparcimiento, las cacerolas no servían para cocinar y la moneda nacional a duras penas cumplía su cometido. En ese escenario, diez años atrás, se gestó la mayor crisis que conoció la Argentina y la consigna que cristalizó el hartazgo de grandes sectores de la sociedad, “¡Que se vayan todos!”.

La premisa parecía exagerada, pero tenía una lógica propia difícil de refutar. Durante los años más rancios del neoliberalismo nacional, las barreras éticas entre la política, la justicia y la economía se habían disipado. ¿Cómo podía el statu quo sacar al pueblo del pozo que había cavado?

Ante las demandas masivas, el poder legislativo pugnaba por el rumbo a seguir. Durante la presidencia interina de Eduardo Duhalde, Cristina Fernández de Kirchner, la entonces senadora de la Provincia de Santa Cruz, presentó un proyecto de ley que proponía caducar todos los mandatos electivos y convocar a nuevos comicios. La iniciativa cosechó varias adhesiones en ambas cámaras pero no prosperó a nivel parlamentario.

Aunque aún quedan escépticos que sostienen que, al final, “no se fue nadie”, un análisis somero revela que los reclamos populares de oxigenación en los diversos poderes del Estado no fueron del todo infructuosos. Existe una larguísima lista de ex funcionarios que han desistido de cualquier aspiración a volver a ocupar un cargo público. Por otro lado, el radicalismo se sumió en una grave crisis partidaria que arrastra hasta el presente y se gestó un debate nacional sobre qué rol cumplen –o deberían cumplir- los organismos financieros internacionales en los países en vías de desarrollo.

“El ‘que se vayan todos’ era un concepto síntesis de un espíritu de la época, de la manifestación crítica de una conflictividad que venía acumulando contradicciones desde hacía ya varios años”, sostiene Pablo Lumerman, director de la Fundación Cambio Democrático. “Fue una interpelación al poder. Era claramente un nuevo canto, cargado de rabia y frustración. El enojo era con un sistema que la trascendía y que, hay que aceptarlo, la subordinaba de forma mayúscula”.

Una década más tarde, los indicadores institucionales ofrecen una visión más alentadora. Se calcula que la renovación en el Congreso ha sido casi total. El voto en blanco y el impugnado, que tan solo ocho años atrás cosechaba cientos de miles de adhesiones, ha bajado significativamente en los últimos comicios. Sería desacertado afirmar que el pueblo se ha reconciliado plenamente con las instituciones, pero hay elementos suficientes para pensar que algunas heridas han comenzado a cicatrizarse.

“Uno podría reflexionar si acaso no hubo un regreso o reencuentro con la política y lo social por parte de la ciudadanía”, afirma Lumerman. “Recordemos que, luego de la primavera democrática de los ochenta, se produjo en la Argentina -y en el mundo en general- una devaluación generalizada de la política y el Estado. Fue para la ciudadanía un momento de eclosión general, motivado por esa experiencia traumática inicial de buscar participar en las decisiones que afectan su vida”.

Locos por votar

Por Valeria Bianciotto

“El voto debe ser un derecho para todos, y cada uno debe elegir si quiere o no ejercerlo”, expresa Adrián González (55), paciente del hospital Neuropsiquiátrico José Tiburcio Borda, con una bandera de Argentina colgada en la espalda con el lema Movimiento Evita. Néstor Dignifica.
El próximo domingo se habilitará a sufragar a las personas internadas en instituciones de salud mental por primera vez en una elección presidencial, salvo aquellas declaradas insanas en juicio. La primera campaña piloto se lanzó en las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO).

“Durante muchos años hemos simulado votaciones simbólicas como manera de inclusión y participación con los pacientes. Ahora con la Ley de Salud Mental la posibilidad de votar es real”, sostiene Alfredo Olivera (45), psicólogo, creador y director de LT 22 Radio La Colifata, que transmite desde el Borda hace veinte años.

La implementación surge en el marco de la primera Ley Nacional de Salud Mental-que se encuentra en etapa de reglamentación-y la Ley de Democratización de la Representación Política, la Transparencia y la Equidad Electoral, que incluyó la modificación del Código Electoral Nacional.

Fernando (49), ex paciente del Borda, analiza: “Yo voto siempre. El problema es para los declarados insanos.Varias organizaciones están trabajando para que puedan votar. Otro tema es que existen muchos indocumentados”.

Actualmente, quienes estén declarados insanos lo son para todos los actos. Andrea Demasi, responsable de prensa y comunicación de la Dirección Nacional de Salud Mental, resume: “La Ley Nacional de Salud Mental pretende que las personas con padecimiento mental sean declaradas insanas en una restricción mínima. Para ello la ley propone juicios de revisión de insania”. Cita como ejemplo a una persona declarada insana para manejar un camión, pero que “puede ejercer sus derechos como ciudadano y concurrir a las urnas a votar”.

Leonardo (24), paciente del Borda, con un prendedor con la consigna El Borda es de Evita. CTA, explica que se vincula a la política por los diferentes medios de comunicación, radio, televisión, y por el contacto directo con familiares y amigos.

El coordinador del centro de asistencia en salud mental Proyecto Suma, Mariano Flores, argumenta: “La nueva ley permite a la persona ser un sujeto de derecho y no un objeto de asistencia. Derecho a decidir, a brindar consentimiento al tratamiento, derecho a votar, entre tantos más”.

El Inadi, las secretarías de Justicia y de Derechos Humanos, la Comisión Nacional Asesora para la Integración de Personas con Discapacidad (CONADIS), son algunas de las entidades oficiales que brindaron apoyo técnico a la campaña y participaron activamente por la aplicación de la nueva ley.

También colaboraron organizaciones sin fines de lucro como: Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), Proyecto Suma, La Colifata, Asociación de los Derechos de Salud Mental (ADESAM), entre otros.

Hospital Borda (foto extraida de la web Radio La colifata)

jueves, 20 de octubre de 2011

Condenados a votar

Por Mariel Schwarzman

Los presos bonaerenses que aún no tienen condena firme, este domingo tendrán derecho a votar, en simultaneidad con la elección de los representantes nacionales, gobernador, vicegobernador y cargos provinciales. La primera experiencia se llevó a cabo en las elecciones primarias, gracias a una medida cautelar que aprobó la Suprema Corte de Justicia de Buenos Aires.

El planteo, que fue presentado por la Asociación Civil Abogados por la Justicia Social (AJUS) y por el defensor penal juvenil del Departamento Judicial de La Plata, Julián Axat Della Croce, intenta declarar la inconstitucionalidad y, por ende, suprimir de manera definitiva, el inciso del artículo 3 de la ley electoral 5109, que le prohíbe el derecho a elegir bancas regionales a los detenidos que cumplen prisión preventiva de la provincia de Buenos Aires.

Según datos otorgados por la Junta Electoral, hay alrededor de 11 millones de electores bonaerenses habilitados en las 8 secciones del conurbano, y aproximadamente 12 mil de ellos son detenidos en calidad de procesados.

A su vez, el diputado kirchnerista por la sección sexta, Iván Budassi, fue el mentor del proyecto de ley presentado en la Legislatura para modificar el sistema electoral de manera absoluta. El plan, además, busca el “derecho a voto de personas sordomudas que no pueden darse a entender por escrito y de mendigos y aislados que estén recluidos en establecimientos públicos”, entre otros.

Por su parte, la concesión brindada a los internos sin condena firme de elegir a autoridades nacionales se da desde el 2002, con la modificación del Código Electoral Nacional, lo que se conoce como el “fallo Emilio Mignone”, en homenaje al activista por los derechos humanos de la última dictadura militar. En éste, se advierte que “al excluir del padrón electoral a los detenidos sin condena, se atenta efectivamente contra la Constitución Nacional y los tratados internacionales de protección de los derechos humanos suscriptos por la República”.

En este sentido, el psicólogo social Hugo Pérez, cuestiona el por qué se priva de los derechos cívicos a los presos, aún a aquellos que tienen sentencia firme. Lo atribuye a “la directriz machista, patriarcal y paternalista del Estado”, cuya “justicia” tiene “el concepto único de castigo y la democracia sólo ligada al voto”. Así observa la falta de educación e información, en este caso política, en las cárceles.

Sin embargo, desde el Servicio Penitenciario Bonaerense, se brindaron cursos de capacitación a directores y maestros de las unidades carcelarias, con el objetivo de “mejorar la organización respecto a las elecciones pasadas”. En ellos, se enseñó el proceder de las mesas electorales y de cada directivo. Claudio Chidimo, docente de la escuela que funciona en la Unidad de Mercedes y autoridad de mesa de dicho penal en las elecciones primarias del 14 de agosto, explica que la modalidad de elección de los internos es a través del sistema de boleta única y que para llevar el control correcto de quiénes están habilitados, se verifican los nombres en el Registro de Electores Privados de Libertad.

La batalla más dura del conurbano

Por Diego Shmit

Después de 24 años ininterrumpidos de mandato el intendente de Vicente López, Enrique Japonés García, terminó en las primarias de agosto detrás del candidato del Pro Jorge Macri y, por primera vez en seis elecciones, quedó ante la posibilidad de perder su distrito. García obtuvo un 18 % y, junto con el resto de las listas que compitieron en la interna del Frente para la Victoria, llegaron a un 22,48. Por su parte, Macri se alzó con un 23,8 %, lo que lo dejó cerca de ser el primer intendente del PRO en el conurbano. A pocos días de las elecciones los números están parejos para ambos, mostrando una clara polarización entre ellos. Uno de los municipios más importantes del conurbano decide su futuro para los próximos cuatro años.

Luego de la derrota, el Japonés comenzó a trabajar para intentar revertir el resultado. El intendente tuvo una serie de reuniones con referentes del gobierno nacional y provincial; y logró ser el único candidato Kirchnerista en Vicente López, bajando al candidato del Gobernador Scioli, Leo Rial, y al de Sabbatella, Julio Ceresa, que iban por distintas colectoras.

La campaña del Candidato del Pro hace hincapié en la renovación y el desgaste de la gestión García. “Me parece que hay un desgaste, lo mío ni siquiera es un planteo en contra de García, sino que hay ciclos que se cumplen y lo que la gente mayoritariamente planteó en la elección primaria es un cambio. Y el otro diferencial es que soy joven, entiendo los nuevos tiempos y estoy sumando a los mejores dirigentes de distintas fuerzas políticas”, dijo Jorge Macri en una entrevist publicada en Ámbito Financiero el 7 de octubre.

Por otra parte, el arma principal del Japonés es la experiencia en el cargo. “El 23 de octubre vamos a reivindicar los 24 años de gobernabilidad que le di al municipio y estoy seguro de que voy a ganar. Fueron 24 años de gestión en forma impecable” apuntó el actual intendente a Página 12, en una entrevista publicada el 21 de agosto.

Las opiniones de los vecinos del municipio son muy variadas a lo hora de elegir a uno de los dos candidatos. Los detractores de García apelan a un cambio después de casi 25 años en el poder. “Yo estoy con Jorge (Macri). García esta en el poder hace décadas y no hizo nada. Me parece que es hora de cambiar las cosas. No va a hacer en cuatro años mas lo que no hizo en un cuarto de siglo”, es la opinión de Leonel, un estudiante de 18 años que habita en la zona.

Por otra parte, los votantes del actual intendente opinan que García sigue siendo la mejor opción. Es el caso de Mauro un comerciante de 38 que vive en Olivos. “Habitamos un municipio ejemplar, donde la educación y la salud están a la cabeza de las políticas de García. Lo del vial costero fue toda una mentira generada desde la oposición. No se perdieron espacios verdes, no es una autopista y no esta construida sobre el nivel del mar”.

Uno lleva más de dos décadas en el poder y es uno de los últimos barones del conurbano bonaerense. El otro sólo lleva un par de años de residencia en el distrito y en la política, pero su apellido es sinónimo de victorias políticas.

Ni techo ni voto

Por Jeanette Romina Juárez

La dama del Congreso –una mujer de unos 60 años que pide que la llamen así para no dar su nombre- vive en la calle, en Riobamba y Avenida Rivadavia, desde hace 13 años, cuando abandonó a su marido porque la maltrataba. Mientras seca sus pocas ropas que se mojaron tras la lluvia cuenta que si bien tiene documento de identidad no votará en las elecciones del 23 de octubre porque hace tiempo que no cree en el sistema político, que según ella, es un mundo que favorece sólo a unos pocos. La última vez que votó, lo hizo por Raúl Alfonsín hace casi 30 años y si tuviese que hacerlo ahora elegiría a Cristina Fernández de Kirchner sólo porque es mujer.

Aunque organizaciones civiles estiman que son aproximadamente 15 mil, según el Gobierno porteño son 1400 las personas que viven en las calles de la ciudad de Buenos Aires. Unos pocos ofrecen su punto de vista respecto a las elecciones, muchos parecen perdidos o alcoholizados y otros no responden. Para la mayoría de ellos estas elecciones pasarán inadvertidas.

En Parque Avellaneda està Roberto Leis. La firmeza de sus palabras es contundente : “No voy a votar, no tengo documento de identidad, recursos ni ganas”. Roberto tiene 51 años y reside en una plaza ubicada en la calle Mozart al 900 bajo el puente de la autopista 25 de Mayo. Sus únicas pertenencias son una jarra de acero, dos almohadas, diarios viejos y un pequeño colchón donde no cabe su cuerpo entero. Mientras dobla hojas de diario – sin querer decir porqué lo hace- cuenta que no tuvo una vida fácil. Todos los días trata de sobrevivir por sí mismo y el gobierno no lo ayuda. Son pocas las explicaciones que ofrece cuando trata de justificar su desencanto con la política. Según su opinión, ésta sólo empeora las cosas. Con una mueca de resignación y un tanto de ironía asegura que está contento de no ser parte de ese mundo.

La mayor parte de la juventud en situación de calle no conoce el sistema político, y Alejandra Fadic, de 18 años, lo confirma. Hija de una madre alcohólica y hermana de tres chicos menores de edad, camina sobre la calle Emilio Castro al 5200 en busca de comida, alguna moneda o algo que pueda serle útil. Conoce las calles y asegura que ellas le enseñaron mucho pero no lo que debía aprender. No sabe cómo es el proceso de votación y aunque sus palabras no lo digan, la expresión en su rotro refleja un dejo de tristeza. Finalmente se da media vuelta y continúa su búsqueda.

Muchas personas pasan sus días tratando de conseguir un lugar para dormir, improvisan sus camas con cartones y telas viejas, tratan de sobrellevar el frío y de callar el hambre, todos tienen una historia diferente, una angustia propia. Para ellos las elecciones son tan sólo un juego más al que no fueron invitados.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Entre apuntes y campañas

Por Luciana Carossia y Dolores Rauss

El próximo domingo se llevarán a cabo las elecciones nacionales, el resultado de las mismas es sabido con anticipación. Sin embargo, esto no impide que los jóvenes militen de manera activa reivindicándose y defendiendo sus ideales.

La Universidad de Buenos Aires (UBA) ha sido uno de los principales escenarios en los cuales se ve reflejado el aumento de la participación en la política por parte de los estudiantes.

Dentro de la UBA, los métodos que los jóvenes utilizan para promover las ideas del partido político para el que militan son variados: algunos reparten volantes y folletos en los pasillos mientras que otros prefieren hablar frente al alumnado antes de que los profesores empiecen con sus clases. César tiene 26 años, estudia la carrera de Contador Público, hace seis milita en Nuevo Espacio, y explica que muchas veces resulta “molesto” para el estudiantado que los militantes ingresen a la mitad de la clase para exponer ideas o invitarlos a las distintas actividades que se llevan a cabo. “Depende de la facultad y del horario de la cursada”, agrega Alan, de 22 años, estudiante de economía y militante del S.O.S., una corriente que hoy en día forma parte del MxE (Movimiento por Económicas) y desde 2006 conforma la Corriente Universitaria Julio Antonio Mella, más conocida como La Mella.

María Florencia Peralta tiene 23 años y hace cuatro que estudia Ciencias de la Comunicación Social. Milita en la Izquierda Socialista desde 2009 y es consciente de que la interrupción de las clases como medio de difusión no es del todo efectivo, sin embargo aún encuentra difícil la creación de espacios alternativos donde puedan llamar la atención de los alumnos que no sea a través de un folleto.

Cesar y Alan empezaron a militar con el objetivo de cambiar el mundo, la sociedad y, principalmente, mejorar la educación pública: “Hoy en día, la UBA está en una situación muy decadente en cuestiones de la extensión de las carreras y el nivel académico - dice César - las universidades son una usina de investigación que hay que saber aprovechar”.

“Arranqué para llevarle la contra a mis viejos que son bastante fachos”, cuenta Florencia. Y agrega: “De chica no me daba cuenta la inclinación política de mis papás y cuando no entendés mucho, siempre lo que ellos hacen te parece que es lo mejor”. Empezó a militar en la Izquierda Socialista cuando vio que este partido era el exponente opuesto a las ideas que solían predicarse en su casa.

En cambio, Diego Flexer, estudiante de Economía, cuenta que originalmente se acercó a la militancia por la curiosidad que le generaban las problemáticas sociales que existían en los barrios carenciados. “A los 16 me contacté con personas militantes del Partido Obrero (P.O.) y comencé un proceso de debate con ellos que me llevó a la conclusión de que era necesario participar para generar un cambio real. Militar no era lo mas habitual para un chico de mi edad pero mis padres también lo habían hecho y no les pareció mala idea que me acercara tan temprano a la política”, dice el joven de 22 años.

Más allá de la carrera que cursen y las ideologías con las que se identifiquen, estos y muchos otros jóvenes coinciden en que la militancia estudiantil debe estar presente en la sociedad argentina para nutrirla y generar debates que impliquen el respeto hacia un amplio abanico de opiniones que merecen ser escuchadas y valoradas.

Banca rota


Por Martin Larocca

La aplastante victoria del oficialismo en las primarias congeló la elección en el plano nacional y la concentró en la composición del poder legislativo. En la Ciudad de Buenos Aires se renovarán doce bancas de diputados a partir del 10 de diciembre.

“La falta de una alternativa política creíble hizo del triunfo de Cristina Fernández un hecho”, asegura el diputado porteño Federico Pinedo, que busca resguardar su banca y se presenta como candidato del PRO en los comicios del 23 de octubre. Patricia Bullrich, Claudia Gil Lozano y María Reyes harán lo propio representando a la Coalición Cívica, mientras que Claudio Lozano y Roy Cortina buscan permanecer en sus puestos por cuatro años constituyendo el Frente Amplio Progresista.

Miguel Bonazzo (Diálogo por Buenos Aires), Silviana Giudici (Unión Cívica Radical), Juan Carlos Gullo (Frente para la Victoria), Cynthia Hottón (Valores para mi país), Fernando Iglesias (Coalición Cívica) y Vilma Ibarra (Nuevo Encuentro Popular y Solidario), son los seis diputados que cederán su banca para dar lugar a los designados en las elecciones definitivas.

Para Gabriel Solano, quien encabeza la lista de candidatos a diputados por la Ciudad de Buenos Aires del Frente de Izquierda, su partido tiene “posibilidades ciertas y concretas de ingresar al Congreso” tras haber recibido 520.000 votos en las elecciones primarias.

El representante porteño de Proyecto Sur, Felix Herrero, confía en que el movimiento presidido por Fernando Solanas logrará un lugar en la Cámara Baja: “Una mala estrategia de campaña alejo la posibilidad de pelear a nivel nacional, pero eso no indica que estamos incapacitados para participar en los sufragios definitivos. Es necesario batallar para lograr la transformación y estamos dispuesto a hacerlo.”

La diputada Patricia Bullrich considera fundamental que la Coalición Cívica participe de los debates, aporte ideas, confronte posturas con los representantes de los demás partidos, aunque confiesa que el partido se presentó con otros objetivos.


Los candidatos coinciden en que la amplia diferencia conseguida por Fernández de Kirchner obligó a cambios repentinos en las estrategias de campaña e influyó de manera directa en la interna de los diferentes partidos políticos a la vez que impulsó una mayor propaganda local en detrimento de la utilizada para los aspirantes a ocupar el sillón de Rivadavia, que parece ya tener dueña.

Perpetuarse en el poder

Por Florencia Tuchin

Luego de concluir su cuarto período consecutivo como Primer Intendente de Malvinas Argentinas, Jesús Cariglino busca vencer al candidato del Frente para la Victoria Luis Vivona y así, ser reelecto el 23 de octubre para gobernar cuatro años más. A diferencia de las elecciones anteriores, dio un giro a la derecha para acompañarlo a Eduardo Duhalde en la campaña.

Cariglino, nacido en General Sarmiento el 14 de octubre de 1956 y con una familia de origen italiana, comenzó su carrera política en la década del ochenta como militante del partido General Sarmiento incluído dentro del Justicialismo. El 14 de mayo de 1995 ganó las elecciones por ese partido y en diciembre de ese año se hizo cargo de la intendencia. Fue reelecto durante el período 1999-2003 y acompañó al kirchnerismo en sus últimos dos períodos como intendente.

Previo a las elecciones primarias del 14 de agosto de 2011, Cariglino tomó la decisión de abandonar al kirchnerismo para aliarse con el candidato presidencial del partido Unión Popular Eduardo Duhalde y su vicepresidente Mario Das Neves. Este es el motivo por el cual el intendente le ganó por sólo dos puntos de diferencia a Vivona. A partir de este resultado tomó distancia de Duhalde y quitó la publicidad que lo relacionaba con él. “Con Duhalde trabajé durante muchos años y admiro el esfuerzo que hizo para sacar al país adelante en los momentos de crisis”, confiesa.

“No tomé una decisión política, sino de vida cuando decidí acompañarlo a Duhalde. Los Kirchner me prometieron mucho y me dieron poco. Cada vez que inauguraron algo lo hicieron con fondos del municipio”, responde con disgusto Cariglino en relación al cambio de partido.

En octubre, el intendente se enfrenta con Vivona por segunda vez. En el 2007, el segundo intentó alcanzar la intendencia, pero perdió por ocho mil votos. A diferencia de la elección anterior, el candidato del Frente para la Victoria cuenta con el apoyo de la presidenta Cristina Fernández y del gobernador Daniel Scioli. El actual intendente, además de contar con los duhaldistas, recibe el consentimiento del Pro encabezado por Mauricio Macri.

Una hegemonía casi total

El hambre y las ganas de votar


Por Francisco Anselmi y Magalí Botta

En Argentina, el voto es individual, secreto y obligatorio. Sin embargo, las personas mayores de 65 están exentas de esta responsabilidad. ¿Cuáles son las diferentes posturas frente a este dilema? Desde quienes lo hacen como una obligación ante la democracia, pasando por los que utilizan el pretexto de que nada va a cambiar, que todos los políticos son iguales; hasta los que recuerdan los tiempos en que Argentina estaba privada del sufragio universal.

El 11% de la población argentina -4.603.905 específicamente- supera los 65 años y queda exenta de la obligación de votar en las elecciones nacionales del 23 de octubre. Esto no quiere decir que todos tomen la misma postura y es, justamente, frente a esta situación que se plantea una dicotomía entre quienes deciden seguir votando por placer y vocación democrática y los que, por otro lado, prefieren, resignados, destinar el tiempo en el cuarto oscuro en cosas más útiles, haciendo hincapié en que nada puede cambiar, que todo está perdido en el país.

“No me es una obligación ir a votar, es una alegría. Pienso seguir votando mientras pueda y si no puedo caminar, iré en silla de rueda, pero voy a seguir haciéndolo”, dice Elda Volpe de 80 años en referencia a las elecciones presidenciales de octubre.

A diferencia de Elda, muchas personas que superan la edad obligatoria no creen que sea necesario ir a votar, o simplemente, no quieren hacerlo. Estela Maris, jubilada de 70 años, dice que “ya no tengo ganas de ir hasta una escuela, hacer la fila y votar. ¿Para qué? Si en este país las cosas no van a cambiar”

Las posturas son claramente opuestas. La población argentina mayor de 65 años se caracteriza, en su gran mayoría, por no tener intenciones de voto; justifican su accionar diciendo que no creen en los cambios que prometen y las opciones para elegir son nulas o siempre las mismas, esto los desmotiva y provoca el retiro anticipado de la participación activa en la política.

Juana López, dice que a los 75 años, no siente más la obligación ni la necesidad de levantarse para ir a votar, está indignada y piensa que ya cumplió con sus obligaciones. “No quiero hacerme más mala sangre por cosas que no tienen cambio, lamentablemente, no tenés opción, porque no tenés a quien votar. Nadie te representa y es feo sentir eso a mi edad”, agrega.

También existen las personas que son conscientes de la vida en democracia, y recuerdan los tiempos en los que en Argentina no se podía ejercer el sufragio universal. “Nosotros antes teníamos el voto prohibido y muchos jóvenes no saben lo que es eso. Para nosotros poder elegir es una fiesta, no una obligación”, confiesa Elda Persano. Su hermana, Matilde, de 75 años, asiente con la cabeza al recordar los años en los que la dictadura militar irrumpió en el país y no podían elegir a sus representantes.

“Quizá todos debamos tomar conciencia de las cosas, y aquellas personas que no quieren votar más deberían recurrir a la memoria, que a muchos les falta”, dijo Argentina Gonzaléz de 85 años. Por otra parte, Josefa Seriame de 80 años, dice que no se olvida de lo que pasó en la época de la dictadura pero está cansada de seguir luchando por algo que no cambió ni cambiará. “Las personas son lo que uno ve, y lamentablemente, en estos políticos no veo nada que quiera para mis nietos, porque yo ya no pienso en mi, sino en ellos”, agregó.

Si la esperanza de vida en Argentina llega casi a los 80 años y se estima que la población continúe aumentando en los próximos años, ¿Cuántas personas habrá que dejen de participar en las elecciones? Pero, lo que en verdad habría que preguntarse es ¿Cuántas habrá que seguirán diciendo presente?

martes, 18 de octubre de 2011

La primera vez de los extranjeros

Por Francisco Diez y Alejandro Riggitano

En las Elecciones Generales del 23 de octubre, en la Provincia de Buenos Aires, participarán más de 300 mil extranjeros. Sin embargo, no podrán elegir presidente ni vice, sólo votarán por Gobernador e intendentes.

“Cuando fui a votar me sentí parte del pueblo, me sentí argentino y me gustó”, dice Santiago Torres, uruguayo de 22 años que llegó al país en 1997. Hoy vive en Gonzalez Catán, Provincia de Buenos Aires, junto a sus padres, y decidió empadronarse antes de las elecciones primarias, para poder votar en las generales del 23 de octubre.

A diferencia de las elecciones legislativas del 28 de junio de 2009, donde votaron solo 25 mil extranjeros por voluntad propia, hoy, en la provincia de Buenos Aires, hay empadronados mas de 300 mil.

Las legislativas de 2009, fue la primera experiencia electoral para Veymar Castro, boliviano de 42 años, que ingresó al país en el año 2006 por la pobreza y las pocas posibilidades que le ofrecía su tierra natal. “Fue por convicción, me sentí en la obligación de participar activamente como ciudadano”, afirma Veymar.

La Ley 14086 - impulsada por el Poder Legislativo en diciembre de 2009- establece que son electores todos los ciudadanos extranjeros que se encuentren inscriptos en el padrón general. Además, aclara que desde su implementación, una vez que los ciudadanos se empadronan, su participación en las elecciones siguientes es de carácter obligatorio, lo que implica una multa a quien no lo cumpla.

En la provincia de Buenos Aires, los extranjeros tienen ahora el derecho y la obligación de elegir gobernador y vice, legisladores provinciales, intendentes municipales, concejales, consejeros escolares y diputados constituyentes.

Según la Constitución Nacional, los extranjeros no pueden votar por presidente y vice, ni diputados y senadores nacionales. “No entiendo por qué los que vivimos en Argentina desde hace tantos años no tenemos la posibilidad de elegir quien nos gobierne”, dice Santiago y agrega: “me siento ciudadano argentino. Me gustaría tener el derecho a elegir quien dirige el país donde vivo”.
Para votar en Buenos Aires, los extranjeros deben cumplir varios requisitos: ser mayores de 18 años, tener más de dos años de residencia en la provincia, tener al día el pago de impuestos nacionales, provinciales y municipales y saber leer y escribir en idioma nacional.

Alex Rumackzyc, estadounidense de 23 años, reside en Argentina desde 2006 e intentó empadronarse, pero fue rechazado por no saber expresar correctamente el idioma. “Me negaron el derecho a votar por no hablar bien español, pero creo que merezco la oportunidad de elegir quien gobierne la tierra donde vivo”, cuenta Alex en referencia al impedimento.

Luego de la decisión de la Junta Electoral de incluir a los extranjeros en las próximas elecciones, se publicó en el Boletón Oficial la lista de los municipios habilitados. Doce distritos no llegaron al mínimo de 20 personas para la apertura de una mesa y no contarán con esa posibilidad. Entre los distritos bonaerenses, resaltan Carlos Casares, Laprida, Suipacha, Tres Lomas y General Pinto, entre otros.

“Si bien nací en Uruguay, me siento mucho más argentino que algunos que nacieron acá. Pasé mas tiempo en Argentina que en mi país. La posibilidad de votar debería ser para todos igual, los nacidos acá y los que, como yo, eligieron vivir en Argentina”, concluye Santiago.

Las elecciones son sólo argentinas